En todos los Cabildos el orden de la Mesa de Presidencia será el siguiente:

  • El Director Espiritual ocupará el centro de la mesa, como Presidente de Honor.
  • El Hermano Mayor se situará a la derecha, ostentando la Presidencia efectiva.
  • El Teniente de Hermano Mayor se situará a la izquierda.
  • El Secretario se sentará en el lateral derecho de la mesa.
  • El Mayordomo se situará en el lateral izquierdo de la mesa.

Abierta la sesión por el Hermano Mayor y rezadas las Preces por el Director Espiritual (o en su ausencia por el Hermano Mayor), el Secretario leerá el acta del Cabildo anterior y se procederá a su aprobación.

El Secretario expondrá el orden del día, que el Hermano Mayor pondrá en discusión y llevará a votación los puntos que lo requieran.

En la discusión de los puntos podrán hacer uso de la palabra todos los hermanos con derecho a voz, e incluso aquel personal experimentado en un determinado asunto, sin necesidad de ser hermano, cuando la Junta de Gobierno lo considere oportuno.

Se solicitará turno de palabra mediante mano alzada, y el Secretario los concederá según el momento en que hayan levantado la mano. Estos turnos no se podrán alterar.

Los hermanos que estén en uso de la palabra procurarán expresarse con claridad, libertad, seriedad y sencillez, ateniéndose al tema en debate.

El Hermano Mayor podrá interrumpir el turno de palabra cuando lo crea justificado y el Fiscal contará con el derecho de prerrogativa en el uso de la palabra, cuando al tratar cualquier asunto se cuestione el cumplimiento de estas Reglas.

Si un hermano fuese aludido por otro, éste podrá pedir la palabra a la Presidencia, quien se la concederá después de haber terminado el hermano que le aludió.

Si un hermano faltare a otro durante el Cabildo, el Hermano Mayor hará que se dé satisfacción al ofendido y si el infractor se resistiese a ello, lo mandará salir del lugar ocupándose seguidamente el Cabildo de este incidente y adoptando las medidas que convengan.

Cuando la Presidencia considere suficientemente discutido un asunto lo someterá a votación que normalmente será abierta, pero bastará la petición de un solo hermano para que sea secreta.

Verificado el escrutinio tendrá fuerza de derecho aquello que haya obtenido mayoría absoluta, si no la hubiere se repetiría la votación, bastando en este caso la mayoría relativa.

Para la mayoría absoluta es imprescindible la mitad más uno de los votos, para la relativa basta con el mayor número de votos que obtenga el asunto tratado.

Las elecciones de personas para ocupar cargos, tanto efectivo como honorífico, y los asuntos favorables o desfavorables a personas se resolverán siempre en votaciones secretas, aunque nadie lo solicite.